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Mostrando entradas de 2016

LA TÍA EULALIA

Mónica Marchesky
 Descolgué el vaquero que mi madre había dejado tendido en el patio. Tenía la costumbre de colgarlos al revés y eso me fastidiaba. Mi madre, adicta a las dietas mágicas, tenía en la heladera cosas tan desagradables como verduras y alimentos de bajas calorías. Éramos en casa, cuatro varones hambrientos y deseosos de un buen churrasco con papas fritas. O comida chatarra, bien salada que se podía bajar con una cerveza. Era un martirio oír a mamá tratando de educarnos en el “buen comer”. Un día, cansado de las discusiones entre mis padres, abandoné la casa y con mis veinte años no miré atrás a la hora de dejar mi fastidiosa vida. No he vuelto desde entonces.                  –   Ha muerto me dijo uno de mis hermanos. Luis, el mayor, el que finalmente había llegado a ser médico, siguiendo la tradición familiar.                  –   Imposible –le grité por el manos libres mientras observaba la bahía que se desplegaba ante mi ventana. Era una hermosa mañana de otoño y el sonido …

FLORES EXÓTICAS

Mónica Marchesky NOTA: Mención con publicación en Primer Concurso Nacional Paco Espínola (Biblioteca Nacional)

Me encontré de pronto en una difícil situación económica. Mis pinturas ya no se vendían, mis cerámicas habían sido desplazadas por los novedosos motivos chinos, que invadieron el mercado destrozando mi empresa. La casa que alquilaba, con el depósito al fondo que cumplía con los requisitos de un atelier, me estaba resultando costosa, la casera ya estaba sobre mis huesos, evaluando lo que pudiera embargar de mi escasa producción.
Había un furor en toda Europa por imitar la porcelana Ming, furor que acá en Holanda se acentuaba aún más, nuestros artesanos se perfeccionaban cada día, sacando al mercado unas finas y delicadas líneas de jarrones, azulejos y platos. Mientras todo eso pasaba, surgió de pronto un ceramista que contrariando los motivos azules de hermosos paisajes o frutos en relieve, empezó a fabricar piezas con flores, negras, caobas, naranjas y púrpuras sobre fondo blanc…

MONARCAS

HORMIGAS EN EL ASCENSOR

Mónica Marchesky
Desperté, con extraños olores a vegetación saciada por la abundante lluvia de la noche. Los hongos proliferaban en la base de los pinos y eucaliptos, anaranjados, de formas irregulares. El bosque alrededor de la casa le otorgaba un sombrío encanto. Acudo a ella, cuando necesito descanso y tranquilidad. La soledad se siente, se puede ver su respiración entre las ramas. Mi perro Boby, compañero inseparable, rascaba la puerta para salir al patio. Desayuné y salimos a dar el acostumbrado paseo, ese ejercicio hacía olvidar el bullicio de las capitales de asfalto, al cual regresaría al cabo de uno días. Recordé que debía ir al almacén de ramos generales del pueblo y rodeé la finca lindera buscando el atajo que se había formado por costumbre de los pasos. 
Mi vecina era una mujer quisquillosa, los años la habían invadido por completo, no le gustaba la limpieza y juntaba todo tipo de objetos. Desde que había llegado no la había oído, algo extraño, porque hablaba sola y se repr…